Cada día estoy más seguro de que lo llevo dentro. Lo de hacer el ridículo quiero decir. He de reconocer que enn muchas ocasiones lo hago conscientemente, a sabiendas de posibles malinterpretaciones. Por amor al arte, oiga.
Pero las otras veces son las encargadas de zamparse a bocados mi ya de por si escasa dignidad. La poca que no tiro por el inodoro de forma consciente. La que me permite sobrellevar mi impulsividad con una sonrisilla de suficiencia.
Ésa, es exactamente la que te estás llevando cual trofeo de guerra o cacería. Todavía no me ha quedado claro si la piensas disecar o meter en formaldehído. Si sólo ahí pudieras tener en cuenta mi opinión, agradecería no convertirme en un rasputín cualquiera, cuestión de gustos vaya.
Sólo espero que entiendas que mi instinto de supervivencia aparezca en algún disparatado momento. Y corra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario