Hay pocas sensaciones comparables a que los flanes te salgan bien... no sólo cuando los prepara uno, sino también cuando los sacas de las tarrinas con pestañita al vacío. Que no se quede la mitad del flan dentro del molde y salga entero, con el caramelo por encima. Da igual que luego no te lo comas. La sensación ya está ahí. Y el caso es que no requiere ninguna técnica. Sencillamente sale. Y punto. Pocas cosas sin técnica salen bien. Sólo me salen otras dos. Y sólo una tiene que ver contigo.

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